Ultimamente he tenido serias conversaciones con mi hijo. Sobre el cereal, la muerte de sus pecesitos, las caritas felices, el cumple de Martín, la pintura para papá.... son interminables los temas.
Lo miro de cerca, escucho su "Yo decidí" o "Lástima lo ocurrido" y pienso en lo grande que está; entonces lo veo, pedalear tambaleante en su bici sin rueditas, veo su asombro por los nuevos colores que se crean al mezclarlos, lo veo concentrado en la elaboración de su "obra" y vanagloriandose de las manchas de pintura.. y sonrío y pienso en lo pequeño que está.
Y no me decido, está pequeño o grande.
Lo cierto es que cada una de esas profundas conversaciones, me llaman a la reflexión:
A: Mami, Yo soy responsable de la muerte de mis pecesitos, les puse mucha comida
YO: No mi amor, el problema fue que se dañó el filtro
A: ya entendí, es una lástima lo ocurrido! les avisastes a sus papás?
YO: Para qué?
A: Porque tú querrías saber que Yo me he muerto!
YO (desconcertada): Sí, les avisé y se han puesto muy tristes, me han pedido que por favor cuidemos a los otros 2 pecesitos
A: Si mami, voy a necesitar tu ayuda para cuidarlos mejor!
Apenas cumplió 5, y ya es responsable, ya lamenta un suceso, no sé si entienda lo que es Morir, que decir, me alegra y me sorprende su madurez, tan natural, tan sin sobresaltos ni preocupaciones, tan "elemental"...
Siempre me lo recuerdo "estamos lidiando otras épocas".
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