Me duele el pecho, y si de algo estoy segura, es que no se trata de la previa de un infarto.
Me alegra que en medio de todo, no pierda mi sentido del humor, no sé si me vuelve más humana o más sarcástica!!
No comprendo por qué de prorto me asalta este sentimiento que estremece mi corazón.... debo reconocer que le temo.
El miedo no es por desconocimiento, sino por el dolor ya conocido que esto significó alguna otra vez cuando en antaño me visitó este mismo dolor en el pecho...
Tengo ganas de llorar, aquí sentada frente al monitor, prefiero escribir estas líneas, para que ningún otro compañero de trabajo, vislumbre en mis ojos ese brillo amargo que trae consigo el desconcierto.
Me tiemblan las manos, me duele menos el pecho, me asalta un miedo que no puedo describir y que trato de controlar....
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